La instalación constaba de una pista de carreras para dos autos a control remoto, cuyos controles fueron modificados para que puedan ser manejados de una forma no convencional (con el contacto de los dedos índice y medio con el pulgar). En el recorrido construyeron obstáculos con lo aprendido en clases, por ejemplo la utilización de sensores de luz infrarroja para activar o desactivar compuertas.
Con Laurita fuimos las primeras en llegar
y ya se largó la carrera en la cual salí perdiendo pero al final obtuve la revancha asi que quedamos a mano.
Fue genial, nos divertimos como niños de 10 años con esos autitos.
Quiero agradecer a los compañeros creadores del proyecto por ese rato tan divertido, a full, me fui con una sonrisa en la cara.
Van fotos: