El domingo pasado fui al parque de juegos que hay en el prado y me encontré con esta sorpresa; unos chicos del barrio habían puesto un piso, un dj, una bandeja, un woofer y movian el cuerpo con swing frente a todas las familias. Abuelas, niños, padres, madres, jóvenes, todos copados aplaudiendo al ritmo del hip hop bajo el sol dominguero. Ellos van todos los domingos durante varias horas a pasar musica y hacer muestras de break dance, entretanto le cuentan a la gente sobre la cultura que les gusta. Bautizaron el evento como "prado fest" y realmente me hacían mover la cabeza de arriba hacia abajo mientras los veía bailar. Me pareció genial que haya gente con iniciativa y buena onda, x eso comparto estos videos. Enjoy!
Intervención en el elevador de facultad de artes. Internet no puede transmitir olores, pero el ascensor olía a algo así como caramelo dulce/acido. Según opiniones olor a sugus o algo adictivo.
Ah! y quiero agradecer a los porteros por el apoyo incondicional y la onda. Gracias a ellos estoy pensando hacerme esta remera:
+ movimiento. Acrílico sobre cartulina. Se me ocurrió pintarme los labios con acrílico para estamparlos sobre el fondo, resultado: labios hiper paspados en unos pocos minutos =S De todos modos valio la pena, me gusta como quedó.
En El ser y la nada de Jean Paul Sartre, este aborda la figura del sádico o torturador. Según la perspectiva de Sartre en el sadismo nos encontramos ante el proyecto de una libertad que desea apropiarse de otra libertad. Se trata de una acción destinada a someter al Otro en tanto Otro-objeto a la vez que en su condición de "pura trascendencia encarnada” Lo decisivo de esta peculiar relación intersubjetiva radica en el propósito de someter la libertad ajena. Al instrumentalizar el cuerpo de su víctima el sádico pone la libertad de esta fuera de alcance. Mientras más se acerque la víctima a la categoría de un simple objeto, menos asible resultará esa libertad degradada. El sádico se debate así, en el corazón de una paradoja insuperable: cuanto mayor es el grado de violencia ejercida, más fácil resulta que su acción recaiga no ya sobre una libertad sino en un cuerpo instrumentalizado donde lo humano –y por ende la libertad- ha dejado de morar. Por ello la violencia es denegación de lo humano, en la medida que atenta contra su ley fundamental: la de ser libertad; y lo característico de la violencia, precisamente, es que supone una acción producida en un plano de exterioridad a una cierta legalidad o contrario a ella, a diferencia de la fuerza, que supone una acción realizada dentro del marco de una legalidad o forma. Cuando la violencia se justifica a sí misma nos encontramos enfrentados con lo que para Sartre constituye el universo de la violencia, esto es, un mundo donde esta quiere transformarse en derecho. Es la violencia estructurando un nuevo espacio en que lo humano sigue subsistiendo como tal pero bajo el signo de la negación de lo humano, situación que sin embargo, se encuentra lejos de hacer naufragar lo humano en la “bestialidad” o “inhumanidad”. Por el contrario, el universo de la violencia constituye una configuración específicamente humana del mundo y se inserta dentro de un proyecto que testimonia el carácter creador del hombre... solo que aquí dicho carácter se manifiesta mediante una praxis que lleva el sello de la destrucción. El violento se debate en una profunda ambigüedad: quiere ser libertad pura, incondicionada, universal, negando la libertad ajena. Se trata de un hombre que niega lo humano, de un contra-hombre, en cuanto constituye para los demás una concreta amenaza de muerte, actitud que desde el momento que pone en riesgo a los otros, compromete la existencia de su propio mundo.
Extraído de “VIOLENCIA E INTERSUBJETIVIDAD EN SARTRE“ por Claudio Troncoso Barría; Docente, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid y director del departamento de Filosofía de la Universidad de Concepción de Chile.
Si bien Sartre examina la problemática de la violencia humana expresamente en relación con lo humano, me pareció que de todos modos estas palabras tienen que ver con el video aunque las víctimas sean animales y no hombres. Creo que el hecho de que las víctimas sean animales en cierto modo agrava la situación ya que estos no tienen los medios para defenderse ante tremendos hechos de violencia. Los medios de defensa de un animal se reducen a un mordisco, arañazo o mecanismos que están muy por debajo de la altura de los medios con los que cuenta el hombre y eso hace que el abuso sea incluso más degradante.
Para reinterpretar el cuento quisimos desprendernos de las imágenes y los elementos figurativos que este ofrecía, ya que a nuestro entender no eran lo importante, o simplemente no nos cautivaron lo suficiente como para intentar mantenerlas en la posterior interpretación plástica.
Primeramente advertimos que el cuento en su totalidad estaba tratado en una dimensión diferente a la que estamos inmersos cotidianamente, por el tratamiento que se le da a las coordenadas tiempo y espacio. También percibimos que dentro del cuento los personajes no estaban exactamente en la misma dimensión entre sí y a partir de esto entendimos que el cuento refería, en cierta forma, a la cantidad de puntos de vista de las personas, las variaciones que esto producía en las mismas y las distintas situaciones que estas divergencias generaban. Hablamos entonces de distintas dimensiones que crean las personas, donde las cosas se perciben con un alto grado de subjetividad.
Nos interesó trabajar este aspecto del cuento en particular por el vínculo que esto tenia con el momento que estábamos pasando respecto al trabajo propuesto y a nuestros equipos, en los cuales fue imposible un entendimiento que satisficiera nuestras expectativas artísticas personales (ya sea por tener puntos de vista demasiado diferentes o por encontrarnos en distintas dimensiones).
Hasta acá queda claro que para pergeñar este trabajo fue fundamental la influencia que tuvo en nosotras el hecho de haber sido disidentes de nuestros equipos.
En ambos casos nos negamos a seguir el rumbo de la masa por comodidad -sabemos que otros ante su insatisfacción han optado por la pasividad- y tratamos de crear una nueva dimensión; ya que también creemos que el arte se trata un poco de esto. Reflexionamos sobre las dimensiones que crean otros para nosotras desde sus puntos de vista personales y llegamos a la conclusión de quemucha gente nos ha colocado en una dimensión un tanto hostil, antipática, a veces ruda.
Asociando nuestra situación con este tema que trata el cuento quisimos representar plásticamente una especie de contraste de dimensiones. Mediante el fondo que armamos y las fotografías que proyectamos en este, buscamos representar una nueva dimensión en la que todos los elementos fuesen visualmente malignos por así decirlo, pero a la vez ambiguos, ya que ninguno de los objetos que utilizamos para decorar el espacio del salón fueron creados con fines malignos así como las expresiones de las imágenes que proyectamos daban mas risa que miedo. A la hora de mostrar nuestro trabajo tratamos de superponer todos estos elementos a la que nosotras creemos nuestra dimensión (distinta a la creada por otros para nosotras según puntos de vista) en la que nos vestimos de blanco para contrastar con la que proyectamos y creamos anteriormente, satirizando la dimensión en la cual nos han plasmado otros.
Por último queremos destacar, que la química (o el hecho de tener “el mismo fideo” como nos dijo una compañera) que surgió entre ambas fue sorpresiva y nueva para nosotras y que en cierta forma se cumplió con la consigna de que el equipo estuviese formado al azar, ya que no nos conocíamos y ya teníamos decidido desertar de nuestros equipos antes de cruzarnos en el pasillo con el mismo dilema.
Equipo Nº 20
- Inés Pérez - Sofía Aguiar
(fotógrafos colaboradores: Roger Pacilio y Florencia Brandino)